lunes, 19 de marzo de 2012

En contra de la Reforma Laboral


Queridos lectores y lectoras. Llevamos varios días leyendo en la prensa y viendo en televisión pronunciamientos en contra y a favor de la reforma laboral recientemente aprobada por el gobierno del PP con el apoyo de sus lacayos de CIU. Ya es significativo que las voces a favor de la citada reforma sean aparte de las del gobierno, las de la CEOE, los cuales se relamen al ver que cada vez tendrán más poder y control sobre los trabajadores.

Los sindicatos han alzado su voz contra esta reforma laboral, a todas luces dañina para los avances y derechos laborales conseguidos por los trabajadores durante tantos años de lucha. No seré yo quien defienda a estos sindicatos, meras comparsas del anterior gobierno socialista y que tan callados estuvieron mientras el PSOE golpeó duramente a los trabajadores y al pueblo llano con una reforma y unas medidas, tan o más sangrantes que estas del PP. Pero no puedo defender esta Reforma Laboral por 2 razones principales:

  1. No se puede usar a los 5,3 millones de parados como rehenes de una reforma tan dañina diciéndoles y vendiéndoles la moto de que igual gracias a la reforma consiguen empleo. Que ahora ya no lo tienen y que depositen su esperanza en ella, que igual algo bueno les cae. ¡Vaya hipocresía!Es como decir: peor de lo que estás no lo vas a estar, así que deja que hagamos con tus condiciones laborales lo que nos salga del forro e igual, aunque de mierda, un contrato tendrás.
  2. No se puede dejar el control y el poder total de las relaciones contractuales en manos de los empresarios, y esperar a que el empresario de turno sea misericorde y limpio de espíritu, y que se porte con sus trabajadores como una madre con su hijo cuando cae malito de la tripita.
Así que, aunque no me hagan mucha gracias estos sindicalistas comechados (aunque reconozco que algunos verdaderamente están ahí para luchar por los derechos de los trabajadores sin pretender mayor beneficio que el de sus compañeros/as trabajadores), debemos salir a la calle y gritar NO A LA REFORMA LABORAL. Un Basta Ya alto y claro. Salgamos a la calle, salgamos y gritemos alto, y si quieres, no portes ninguna pancarta de "esas con siglas", pero grita fuerte y no permitas que pisoteen aquello por lo que tanto se luchó.

Salud y hasta la victoria final.

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